¿Estamos preparados para los efectos colaterales de los terremotos?

Los centros de observación de terremotos en todo el mundo lo dejan claro: los movimientos sísmicos son más frecuentes de lo imaginado, y la inmensa mayoría de los países no están preparados para reducir los daños que causan mediante la contratación de seguros o tecnologías de construcción más resilientes.

El debate sobre la atenuación de las consecuencias de accidentes o desastres naturales es un ejemplo de los temas que integran la 38.ª Conferencia Hemisférica de Seguros, Fides Río 2023, que reunirá a representantes de entidades aseguradoras privadas de 20 países de América Latina, más Estados Unidos y España en Río de Janeiro, del 24 al 26 de septiembre de 2023.

Uno de los ocho ejes temáticos del encuentro internacional es “El cambio Climático: mitigación de riesgos y desarrollo de nuevas soluciones”. Estos ejes constituirán el tema central de la conferencia “Seguros para un Mundo más Sostenible”.

Grandes pérdidas

Entre el 15 y el 20 de diciembre de 2022, por ejemplo, se produjeron al menos 12 temblores de diversa magnitud y con epicentros fuera de las zonas más densamente pobladas y sin daños significativos. Ecuador, Perú, Estados Unidos, Japón y Nueva Zelanda son algunos de los países en los que se han registrado estos recientes movimientos sísmicos. En América Latina, Chile y México tuvieron experiencias traumáticas con los terremotos.

Los cuellos de botella en la protección preocupan a los especialistas, teniendo en cuenta los extraordinarios daños que pueden producir los terremotos, dependiendo de su intensidad y epicentro. Japón y Portugal son dos ejemplos en sentidos opuestos en cuando a la seguridad.

La tecnología favorece la protección

Japón, un país que tiene un fuerte historial de terremotos y que al mismo tiempo dispone de tecnologías más avanzadas para mitigar sus efectos, estimó las pérdidas del terremoto del 11 de marzo de 2011 en R$ 333.000 millones, lo que también incluye el tsunami que se produjo como consecuencia del sismo.  El daño podría ser aún mayor si no fuera por el código de construcción utilizado en el país asiático, resultado de miles de millones de inversiones en nuevas tecnologías y la razón de la resiliencia de su infraestructura.

Los edificios están preparados para moverse en cualquier dirección porque cuentan con amortiguadores electrónicos (nuevas construcciones) o de resortes (antiguos), un material especial para amortiguar las juntas entre columnas, la losa y la estructura de acero en cada piso. Todos contribuyen a mantener y aumentar la resistencia de las estructuras.

En 2004, hubo un trágico terremoto de magnitud 9,1 en Sumatra, isla de Indonesia situada frente a la costa occidental. El tsunami que siguió al sismo afectó a 14 países del sur de Asia y el este de África. Cerca de 230.000 personas murieron o desaparecieron.

Alta exposición a terremotos

En Portugal, el panorama es diferente, describe José Leão, Director de Reaseguros del Grupo Ageas Portugal, en un artículo disponible en Internet. Para él, el país se encuentra entre las naciones menos preparadas para soportar un sismo de gran magnitud y, lo que es peor, entre las más propensas a sufrir un evento de esta proporción.

Su historial es aterrador: No sólo el terremoto histórico de 1755, el sismo de 1969, con una magnitud cercana a ocho en la escala de Richter sacudió el sur del país y Lisboa. Además, hubo otros terremotos de siete grados que están en la lista de los más fuertes que se han producido en la historia del país. “Estamos muy expuestos a los daños sísmicos porque, a diferencia de muchos otros países, Portugal carece de un sistema nacional estructurado que garantice la protección financiera de ciudadanos y empresas en caso de producirse este tipo de sucesos”, destaca.

Garantía al patrimonio

“Naciones como Estados Unidos, Japón, Nueva Zelanda, o incluso países europeos como Noruega, Francia y España están más avanzados en la protección de su patrimonio, con sistemas oficiales de garantías en caso de catástrofe”, añade el ejecutivo del Grupo Ageas Portugal.

Según él, aunque las compañías de seguros privadas ofrecen cobertura para los daños causados por los terremotos, su contratación es facultativa. Incluso en los edificios en los que existe la obligación de estar asegurados, la ley no incluye el riesgo sísmico. Como resultado, hay una baja adhesión. Desde 2018, la Asociación Portuguesa de Aseguradores intenta hacer obligatoria la cobertura de terremotos en los seguros de incendio y multirriesgo. Propone la distribución del riesgo entre asegurados, aseguradoras y reaseguradoras, y del fondo de ayuda con participación estatal y privada.